De palacios y astros en Jaipur

El día amaneció lloviendo así que desayunamos con calma. Mientras escampaba mandamos un mail al hotel que teníamos reservado en Bikaner para que nos buscaran en la estación de trenes a nuestra llegada esa misma noche. Salimos y negociamos con un Rickshaw para ir a ver el palacio y el Jantar Mantar en la zona del casco antiguo, volver al hotel a por las mochilas y llevarnos a la estación antes de la salida de nuestro tren a las 3.

Después del accidente de Ciclo rickshaw que tuvimos en la noche anterior decidimos que ya no íbamos a coger más este tipo de vehículos, porque aunque sabemos que es su trabajo, nos dá una pena enorme ver el gran esfuerzo que tienen que hacer pedaleando para subir una cuesta y más incluso si es un hombre mayor o un chico demasiado joven como fue en este caso. Poco antes de llegar a la zona del palacio paramos en un minarete donde había unas excelentes vistas de la ciudad, había que subir por un camino en forma de espiral. Desde allí vimos lo grande que era Jaipur, la capital del Rajasthan con unos 5 millones de habitantes.

Como había llovido mucho algunas calles estaban inundadas pero afortunadamente escampó un rato y nos permitió ver el jantar mantar de Jaipur, que es el más grande de todos los que existen en la India, que en total son 5. El Jantar mantar es un espacio al aire libre lleno de grandes instrumentos astronómicos para determinar por ejemplo la hora del día, la posición de los cuerpos celestes, la elevación, el acimut, etc.

Tiene el reloj solar más grande que hemos visto jamás, de 27 metros de alto, en el que se puede ver detalladamente hasta el segundero teniendo una precisión de dos segundos de error. No estaba demasiado colapsado de turistas así que pudimos ir aprendiendo relajadamente todos los conceptos que te iba explicando la audio guía como el acimut, elevación de cuerpos celestes, etc…

Después visitamos el palacio de Jaipur, bastante bonito pero algo más pequeño que el resto del Rajasthan. Tenía varios salones, vasijas enormes de platas forjadas con miles de monedas de plata y cuyo proposito fue traer agua del ganges para el Maraja. También había ropa de los marajas, uniformes deportivos, ya que era un gran jugador de polo; y armas como dagas, espadas, rifles o incluso una colección de carros de caballos.

Terminamos con el tiempo justo para ir al hotel viendo la vida en la llamada ciudad rosa. Después a la estación donde compramos unas patatas y agua para el viaje en tren. Cuando subimos a nuestro bagón flipamos, y es que este tren no pudimos pillarlo nocturno así que nos tocaba viajar sentados en segunda clase sin AC, y es que no había otra, siendo los únicos extranjeros en el tren. Pasamos un calor de horrores hasta que el tren arrancó y entró algo de viento por la ventana. Tuvimos mucha suerte pues el trayecto lo compartimos con una pareja mayor y su nieta que volvían a pasar unos días a su aldea y con otra pareja de Hyderabad, Josif y Anuk que viajaban únicamente para ver el templo de Karni Mata en Bikaner. El hermano de Josif trabaja en barcelona así que estuvimos hablando bastante tiempo del viaje.

Llegamos después de unas 6 horas a Bikaner donde nos despedimos de nuestros nuevos amigos y donde esta vez si que nos llevarían a nuestro hotel sin ningún problema. Elegimos el Metro Palace hotel por estar justo al lado del fuerte, que se veía incluso desde nuestra habitación.

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