Ranakpur y Kumbhalgarh

Salimos  hacia el próximo destino, Udaipur, pero esta vez teníamos pensadas varias paradas que íbamos a hacer por el camino. Después de casi dos horas y media de coche, llegamos al templo de Ranakpur, que es uno de los templos jainíes más importantes de la India. El exterior de este conjunto templario está hecho en mármol blanco, en el que se puede observar las perfectamente conservados tallados por todo el edificio. El templo principal es el Chaumukha Mandir, que se traduce como el templo de las cuatro caras y está dedicado a Adhinath. Este templo tiene más de 20 salones y unas 80 cúpulas y está compuesto por más de 1400 columnas todas grabadas de manera única, ninguna es igual que otra.



Para que no os pase, tener en cuenta algo que nosotros no sabíamos, en este templo los turistas solo pueden entrar a partir de las 12 de la mañana, porque antes es solo para los seguidores de esta religión, así que como podéis deducir, nos quedamos sin ver el interior. Es un complejo de enormes dimensiones, por ejemplo el templo de Amba Mata está situado a 1 km del principal. Es también muy divertido ver como los monos saltan y juegan entre las ramas y se dejan perfectamente fotografiar.



Después de ver el templo y quedarnos con las ganas de verlo por dentro, nos montamos otra vez en el coche para ir a nuestro próximo destino, pero como teníamos algo de hambre, paramos a tomar un piscolabis en “casa Manolo”, un restaurante pequeñito con unas vistas increíbles a las montañas.  


 A 12 km en linea recta, pero lamentablemente a más de una hora por carreteras serpentantes que atraviesan las colinas de Aravalli :S, estaba nuestra siguiente parada, el enorme  Kumbhalgarh, un maravilloso y remoto fuerte situado a unos 1000 metros de altura que puedo asegurar que fue uno de los más románticos de todo el viaje. Sus interminables murallas de más de 35 metros de altura, te hacen adentrarte en un complejo perfectamente conservado. La visita puede durar más o menos 1 hora y el precio alrededor de las 100 rupias. Nosotros coincidimos con una visita escolar, así que lo hizo más interesante si cabe, podías ver a los niños todos de uniforme curioseando todo. Esto te hace comprender la inmensa riqueza culturar que tiene este país y lo orgullosos que están sus habitantes de todo su interés histórico. Lo más interesante también de este fuerte es que alberga más de 360 templos entre los intactos y los que ya están en ruinas y puedes verlos esparcidos por la zona desde lo alto del fuerte.



La verdad es que este trayecto se hizo bastante cansado, pero nos esperaba una de las zonas más tranquilas y relajantes de toda la India. Udaipur es un pueblo que rodea un lago artificial  al cual suelen ir bastantes locales de vacaciones. 


Allí nos hospedamos en un pequeño hotel llevado por una familia de artistas llamado Krishna Niwas, bastante limpio y económico, nos costó alrededor de las 1000 rupias por noche, pero las habitaciones son negociables, con lo que seguro que sacáis mejor precio que nosotros, que la verdad es que no nos esmeramos mucho en el pacto del precio. No tiene restaurante pero si que imparten clases de cocina india y por lo visto son bastante famosas. A partir de este momento nos tocaba relajarnos en la ciudad más romántica de la India!!!




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