Surcando los mares de la Bahía de Halong

Panorámica de la Bahia de Halong
Por la mañana, a las 6 AM llegamos a la estación de trenes de Hanoi procedentes de Sapa. Allí con el tiempo apurado, ya que salíamos a las 8 am en un tour hacia la Bahía de Halong, decidimos coger un taxi para hacer una visita exprés a los diferentes monumentos de la ciudad que nos habían quedado pendiente por visitar el día que llegamos a Hanoi como el mausoleo de Ho Chi Minh, la pagoda del pilar único y el palacio presidencial. Lo único que nos quedó por ver fue el lápiz del cielo, que lo vimos de lejos desde el taxi y la casa de verano de Ho Chi Min, que por ser tan temprano estaba aún cerrada. tampoco pudimos entrar al mausoleo de Ho Chi Ming donde se encuentra su cuerpo embalsamado, y es que en Octubre lo cierran y según dicen lo llevan a embalsamar de nuevo… debe ser que aun no controla la técnica del todo.


Pagoda del Pilar único

Mausoleo de Ho Chi Ming

Nos amanecío ya dentro del taxi camino del mausoleo de Ho Chi Ming, y fuimos viendo el despertar de la bulliciosa Hanoi, aunque el tráfico todavía era tranquilo la gente ya empezaba a tomar la calle y se empezaban a desplegar los puestos y mercados.

Palacio presidencial
Después de una visita relámpago de una hora la ciudad ya se había desperazado por completo y tuvimos un problemilla, era hora punta y no había ningún taxi por la zona, nosotros que teníamos muchísima prisa nos pusimos como locos a correr por las calles a ver si encontrábamos uno y finalmente hubo suerte y encontramos uno que aunque se perdió, fue capaz de dejarnos en nuestro Hotel en el Old Quarter desde donde después de desayunar nos pusimos otra vez en marcha en un tour que nos llevaba a la Bahía de Halong. Llegamos a las 11 am al embarcadero. Allí cogimos un bote que nos llevaba hasta el junko, que es un barco tradicional Vietnamita en el que hicimos el crucero y noche a bordo.

Nada más subir al barco, nos invitaron a un te, luego sorteamos las habitaciones y una vez nos acomodamos, nos dieron de comer mientras el barco empezaba a navegar por la Bahia. Recuerdo que de primero fue una sopa asquerosa que la verdad es que tuvo ningún éxito entre las mesas y luego ya varios platos como maíz en tempura, calamar, pollo al curry, etc… y  las vistas mientras que comíamos…aunque estaba algo nublado, eran increíbles!!!

Después de comer, cogimos los bañadores y las cámaras y nos fuimos a visitar una de las ciento y pico cuevas que hay. Subimos a ella a través de una montaña y desde lo alto de la misma había unas alucinantes vistas de parte de la bahía.

Visitamos la cueva por dentro. El guía que era muy majo, estuvo haciendo todo el rato bromas mientras nos iba contando la historia de la misma  Estaba muy iluminada y nos estuvimos entreteniendo buscando formas de animales o cosas entre las estalactitas, que realmente es a lo que se suele dedicar uno en estas ocasiones, jejeje.

Cueva sung sot o surprise cave

Al salir de la cueva tocaba hacer un poco de Kayak, así que allí nos pusimos rema que te rema un rato entre  montañas karsticas, poblados de pescadores y tradicionales junkos.

Por último nos dieron la opción de ir a bañarnos a una playa de la bahía viendo al atardecer antes de la cena. Realmente el tiempo no acompañaba mucho, el agua en cambio estaba caliente. Estuvimos más o menos media hora antes de volver al barco para cenar.


Atardecer en la Bahia Halong


Después de cenar, estuvimos de cháchara con unos chicos de granada muy majetes, nos estuvieron contando todos sus viajes y la verdad es que estuvimos muy entretenidos. También estuvimos viendo como pescaban algunas personas con un método vietnamita tan rústico como poco efectivo y ya finalmente como no…escuchando a una familia japonesa que se hizo una maratón cantando al karaoke… ya una vez saturados de tanto gallo nos fuimos a dormir.



Al día siguiente nos levantamos para intentar ver el amanecer, pero no logramos ver nada ya que estaba nublado. Este día fue un poco más tranquilo, durante la mañana seguimos haciendo algo de crucero por la bahía, pasamos por las rocas de los gallos de pelea, que son las más famosas de toda la zona. Dicen que parecen dos gallos peleandose, o otros dicen que son rocas besándose ..a mi parecer hay que echarle mucha imaginación, pero bueno…valorarlo vosotros mismos!!!
Fighting cocks

Justo cuando estabamos en esa zona comenzó…la “ODISEA DE LAS PASTILLAS”… y esto era porque como en pocos días ibamos a cruzar a Camboya y para ese país hacía falta la medicción contra la malaria, la cual no teníamos, pues empezamos a comernos la cabeza para ver como las podíamos conseguir…

Ya casi a la hora de comer nos juntaron con otros tour para traernos de regreso a casa y al rato nos llevaron a comer antes de traernos en el bus. Ese fue sin duda el peor menú que hemos comido en la zona, lo único que estaba rico era un “miniplato” de pollo frito a compartir entre ocho personas….vamos!!!… que nos comimos un trocito cada uno…menos mal que vimos un puesto de helados, que sino… nos morimos los cuatro de hambre 🙁

Ese día estuvimos estresados ambas parejas, porque cada una tenía un marrón relacionado con el siguiente destino, nosotros el “Malarone” y Miriam y Sergio tenían que conseguir el visado con otra entrada en Vietnam antes de  poder ir a Camboya, pero nada de nada, ambas misiones acabaron sin éxito por el momento. 


Fijaros que curioso, ellos finalmente no entraron a Camboya por tiempo, solo tenían 15 días y no eran suficientes, pero ya estaban atiborrandose a Malarone desde casi su llegada a Vietnam y en cambio nosotros no teníamos pero …con ellas o si ellas si que íbamos a ir, jejeje..si lo llegamos a saber en ese momento pues hubieramos seguido nosotros con sus pastillas, pero en este tipo de viajes a la “aventura” no se decide nada hasta el último momento 😉
En fín, al ver que no conseguimos nada a pesar de mensajes y llamadas a la embajada y mails a la familia intentando hacer que nos las enviaran por correo urgente, nos dimos por vencidos…y nos fuimos a hacer la compra, ya que necesitábamos desayuno y cena  para el tren, porque nos esperaban más de 12 horas para nosotros y más de 15 para Sergio y Miriam, vamos!!! todo un gran coñazo!! como se suele decir. 

Comprando vimos que todo era carísimo, nos querían cobrar por un kilo de mandarinas casi un Euro, luego nos encontramos en una tienda una bolsa llena de pan y la cogimos para pagarla y resultó que era de una señora vietnamita, se empezó a reír y nos la vendió por menos de un euro, supongo que hizo negocio con nosotros pero el pan nos vino muy bien para untarlo con quesitos para cenar. Cogimos un taxi que nos llevo a la estación a coger otro tren, bueno!!! este si se le puede llamar tren claro!!, porque este si que estaba guarro, guarro… lo único bueno que tuvo esa noche fue un pedazo bocata que nos comimos de jamón serrano que llevaban Sergio y Miriam.

Estabamos algo tristes, porque era nuestro último día juntos, ya cada pareja tiraba por su lado, nosotros a Hue y ellos a Hoi An., y habiamos echo muy buenas migas. Aunque casualidades de la vida, el destino haría que nos volvieramos a encontar… aunque esto tiene que esperar a otra entrada!

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