Llegada a Ho Chi Minh, tomando el pulso a la antigua Saigon

Bien pronto por la mañana salía nuestro vuelo desde DaNang con destino a Saigon…la vieja capital de Vietnam del Sur. Antes de comenzar nuestro recorrido por la zona, necesitábamos subsanar un problemilla que se había complicado hacía ya unos días. No sé si recordareis nuestra “odisea de las pastillas”…Os resumo rápidamente.

Resulta que en pocos días pasaríamos la frontera para adentrarnos en el país vecino, Camboya. En esta zona es muy recomendable medicarse contra la malaria, o al menos eso parecía por el resto de viajeros con los que coinicidimos. Pues bien…el caso es que nosotros no teníamos la profilaxis de la malaria, pues en Sanidad exterior nos dijesen que no hacía falta, y como nos dió la neura nuestros familiares nos la enviaron desde España por correos unos días atrás. Pero las pastillas no nos llegaban y nos enteramos que el motivo del retraso, era  porque se habían quedado retenidas en las aduanas de Ho Chi Minh…


Así que, nada más al llegar al mismo aeropuerto, lo primero que hicimos fue buscar las famosas aduanas, por si acaso lográbamos que nos dieran las malditas pastillas, ¡¡pero nada!!,  después de dar muchas vueltas, finalmente no lo conseguimos.

En  Ho Chi Minh cogimos un taxi que nos cobró unos 8 $ por acercarnos a la ciudad…. Inmediatamente al llegar al hotel, en la zona de Pham Ngu Lao, dejamos las mochilas en la habitación y cogimos otro taxi y nos fuimos rápidamente a la oficina central de correos, a ver si desde allí podían solucionarnos algo en referencia a la medicación que esperábamos.

Mientras el resto de viajeros estaban viendo la oficina de correos y haciendo fotos, pues es uno de los puntos turísticos de Ciudad Ho Chi Minh, con el gran retrato del lider comunista al fondo, Nosotros estábamos haciendo uso de ella y no precisamente para mandar souvenirs sino para ver si dabamos con nuestras pastillicas. Con un gran golpe de suerte, allí dimos con una mujer encantadora que simplemente con el localizador del envio, telefoneó a la aduana y consiguió que nos enviaran  nuestras pastillas al hotel.

Ally, emocionada tras saber que los mosquitos no acabarían con ella en Camboya

Una vez solucionado ya el problema, callejeamos por los alrededores de la catedral de Notre dame, para adentrarnos un poco en  aquella enorme ciudad. Observamos que priorizaba la limpieza, la alegría, visible a modo de enormes sonrisas en los rostros de los habitantes de esta caótica ciudad…pero sobretodo, destacaba la gran aglomeración de motocicletas. Estaba llenísimo de ellas, más que en Hanoi, podías verlas por todas partes, por la carretera, por los parkins y hasta por la acera!!! No era extraño ver a los motoristas sorteando viandantes en plena hora punta por las aceras Es más, finalmente nos corroboraron que Ho Chi Minh es oficialmente la zona con más motos de todo Vietnam.

Plena hora punta en  las calles de Saigón

Antes de continuar, nos detuvimos un instante para ver detalladamente la denominada Catedral de Notredame, prueba evidente de la influencia francesa  tras su construcción durante la colonización en 1863. Esta decorada con un gran rosetón en el centro, varios ventanales coronados con arcos de media punta y posee dos altos campanarios de unos 58 metros de altura terminados en punta.

Como ese día tampoco teníamos planeado ver mucho más, únicamente teníamos como visita programada e imprescindible ir al famoso teatro de las marionetas de agua, teníamos antes un rato libre y decidimos entrar en el  mercado de Bentham.

Era un laberinto lleno de puestos y estaba situado en el interior de un gran edificio. Allí, unas chicas estudiantes nos preguntaron que si podían hacernos una encuesta sobre turismo y nosotros encantados accedimos a responder a sus preguntas. Luego nos hicimos una foto todos juntos de recuerdo y ya tranquilamente  comenzamos  a investigar la zona y como no!!! con los regateos para ver si conseguíamos algo que nos interesara a buen precio.

De pronto, por pura casualidad y casi de forma milagrosa, nos encontramos otra vez con Miriam y Sergio, la pareja con la que recorrimos Hanoi, Sapa y Halong Bay, los cuatro nos quedamos boquiabiertos y rápidamente nos abrazamos, no nos lo podíamos creer, después de no haber coincidido en Hoi An, siendo un pueblecito tan pequeño, ni por el asomo contábamos encontrarnos en este enorme lugar, así que no lo dudamos ni un momento y decidimos quedar para cenar.

Ellos siguieron de compras, pero Javi y yo nos fuimos a al teatro de las marionetas de agua. La verdad es que no estuvo nada mal, pero hay que reconocer que es más para niños. Allí, además de estar bastante descuidadas las instalaciones pudimos ver como varias ratas recorrían a sus anchas por los altillos del teatro…¡¡Qué horror!!, estuvimos todo el público casi más pendientes de los roedores peludos habitantes del teatro, que de la propia obra representada en el mismo. En fin, el espectáculo consiste en varias marionetas dirigidas desde detrás del escenario, representando sobre el agua una historia y acompañada de música tradicional en directo.

Aquí tenéis un vídeo para que os hagáis una idea…pero a parte de ser visita imperativa ya que forma parte de la tradición más significativa del país, es totalmente recomendable acudir con niños.

Después nos reunimos con Miriam y Sergio para cenar y luego fuimos a un bar de la zona de Pham Ngu Lao donde como nosotros se ospedaban ellos y que estaba situado en un ático a tomar unas cervezas. Estábamos tan tranquilos cuando de repente Sergio vio una rata gigante. Vaya!!! o bien fue pura casualidad o es que Saigon necesita un flautista como el pueblo de Hamellin… Yo por lo pronto salí disparada para subirme en algún  lugar y ponerme a salvo, con lo que  dí un salto para situarme  a modo circo del sol sobre las piernas del Sergio.

Ally  y Sergio a lo circo del sol, huyendo de señor Ratatuille

Ahí empezamos todos a asustarnos, estábamos todos chillando y subiéndonos por los altos cada vez que la veíamos. La camarera alucinando, que no nos entendía y se creía que era por una simple cucaracha, y recuerdo que iba metiendo la mano tranquilamente donde estaba la rata para intentar cogerla,. Claro!! hasta que la vio, que entonces se la descuadró la cara por completo del susto que se metió.

Miriam y Ally, bromeando tras la desaparición del roedor.

Nos terminamos las cervezas ya una vez que la rata se fuera y  recuerdo que disfrutamos de una oferta, la “happy hour” y cada cerveza nos costó unos  30000vnd). Aunque realmente pienso que por las molestias podrían habernos invitado a alguna más…en fin!! jeje

Desde ese momento  los cuatro nos bautizamos como “Los Dispersos”… (tonterías nuestras) la gracia surgió tras pedir cada uno una cerveza de una marca diferente…bromeando que no nos poníamos de acuerdo ni para beber lo mismo. ¡¡¡Por cierto!!!, ahora que hacemos mención a ellos, aprovechamos este momento para felicitar a esta pareja tan simpática, ya que van a traer al mundo a otro “Dispersito” como solemos llamarle cariñosamente entre nosotros…FELICIDADES CHICOS!!!! Vais a ser unos padres estupendos,un besazo para los tres 😉

Javi, Sergio, Miriam y Ally, “LOS DISPERSOS”

Después de haber pasado una noche de lo más divertida  nos fuimos cada mochuelo a su hotel, pero no antes sin despedirnos, porque ya casi seguro era que nos nos volveríamos a ver más en tierras vietnamitas ya que ellos después se iban al Delta del Mekong 2 días y a nosotros todavía nos quedaba descubrir esta maravillosa ciudad.

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