Fez pasado por agua, después de una larga noche…

Nuestro destino para el día siguiente era ir a Fez, para acercarnos un poco más a Tanger, ya que recordar que nuestro vuelo salía de allí y además porque nos apetecía  ver la ciudad, que es la tercera de Marruecos después de Rabat y Casablanca, y sobretodo por conocer el laborioso proceso que llevan a cabo para curtir la piel, que realmente aunque es algo un poco desagradable debido al olor y a los agentes químicos utilizados, es todo un arte. 
Curtidurías de Fez

Bien, como ya os contamos en la entrada anterior, esta misma noche salíamos hacia la ciudad de Fez, situada a unos 300 km al norte de Marrakech. Las complicaciones comenzaron nada más de abandonar el hotel y dirigirnos hacia la estación . Íbamos caminando, cuando de pronto un hombre nos quiso  ayudar voluntariamente a ir a la estación, con esto aprovechamos para comentaros que NO aceptéis ayuda de la gente para guiaros a través de la laberíntica medina, ya que posteriormente suelen pedirte excesivas cantidades de dinero.

En este caso en concreto, no fue dinero lo que pretendía obtener el “bondadoso” hombre con su ayuda, sino perdernos y desorientarnos llevándonos a un poblado chabolista que estaba cerca de la estación. Imaginaros lo peligroso que puede llegar a ser introducirnos por error en un poblado marginal, menos mal que nos dimos cuenta y le mandamos a paseo cuando estábamos cerca de la entrada de la zona. Era bastante de noche, pero las luces de la estación nos facilitaron encontrar un camino alternativo que nos llevó hasta ella.

Bien!! al final llegamos algo tarde y perdimos el autobús que pretendíamos coger, así que al llegar a la estación  en una de las múltiples compañías nos vendieron unos billetes para otro bus que venía desde el sur de Marruecos y paraba en Marrakech rondando las 12 de la noche. Después de casi una hora y media esperando, al llegar el autobús nos quedamos boquiabiertos, era una castaña total, estaba a rebosar de gente y venía con una peste a humanidad!! Menos mal que como tampoco confiábamos mucho en el hombre de la taquilla, ya que realmente olía a timo desde lejos, habíamos decidido no pagarle los billetes hasta que viéramos el autobús, con lo que sin ningún problema le entregamos los tickets y nos fuimos.

Eran las 12 de la noche, la cosa comenzaba a complicarse, no teníamos donde dormir y lo ideal era llegar en  algún transporte nocturno a Fez, con lo que decidimos coger un taxi hasta la estación de Supratours a ver si tenían algún bus que saliera esa misma noche. Así fue, tuvimos suerte y uno estaba a punto de salir en cuanto llegamos, así que pagamos corriendo al taxista, cogimos las mochilas y nos subimos a él.

Intentamos acomodarnos como pudimos, poniéndonos cada uno ocupando dos asientos. Pese al frío que hacia debido a que al conductor tenía puesto el aire acondicionado a tope en pleno mes de Octubre, conseguimos conciliar el sueño, hasta que de repente, nos despertamos una hora después. El autobús estaba parado en medio de la carretera, no entendíamos nada, ¿que hacíamos ahí parados?…nos levantamos y salimos del autobús a ver que ocurría. Había un montón de gente mirando hacia delante, cuando de pronto lo vimos, el coche que iba delante de nosotros había tenido en un choque frontal, con la mala fortuna de que el copiloto había muerto en el acto. Estuvimos algo más de una hora esperando a que llegara la ambulancia y una vez que vino continuamos el camino. La verdad es que impacta bastante ver algo así, el hombre estaba apoyado en la guantera y el airbag del conductor lleno de sangre, nos costó bastante dejar de pensar en lo sucedido e intentar volver a dormir.

Las horas iban pasando y debido al frío, la incomodez y el recuerdo de lo sucedido no logramos dormir ninguno de los cuatro prácticamente nada. Al bajarnos del autobús en torno a las 7:30 de la mañana estábamos totalmente helados y empezábamos a notar que nos estábamos poniendo malos.

Bueno, ya estábamos en Fez, pese hacer un día espantoso ya que estaba lloviendo, teníamos que intentar olvidar todos los malos acontecimientos del día anterior (acordaros que esa misma noche también paso lo del loco del cuchillo de Marrakech)… e intentar pasar el día como mejor pudiéramos  aunque ya os adelanto…que no os creáis que iba a ser un día mejor que el de ayer!!!

El autobus nos dejó justo al lado de la estación de trenes, así que aprovechamos para comprar unos billetes de tren que salían esa misma tarde hacia Tanger, Nos plantemaos hacer noche en Fez pero el tiempo estaba fatal y el tren al día siguiente salía muy justo para llegar a tanger a coger el vuelo de vuelta. A la salida de la estación negociamos con un taxista un pequeño tour por la ciudad por 12 euros. El recorrido duró unas dos horas, pero claro…el día estaba tan pasado por agua, que fue casi tirar el dinero, porque realmente no pudimos ver casi nada.

Lo primero que fuimos a ver fue el palacio real de Fez, pero solo pudimos ver la puerta principal ya que no se puede visitar el interior, o por lo menos nosotros no pudimos. Es uno de los más grandes y antiguos de Marruecos y mejor conservados y fue construido en el siglo XIV.

La idea principal del tour y lo único que podíamos hacer si no querías acabar como una sopa, era bajarnos del coche, hacernos alguna foto y continuar. Nos dirigimos en coche hasta el siguiente punto, un mirador situado en lo alto de un monte desde donde se podía ver una buena panorámica de toda la ciudad, así que ahí cogimos el paraguas y con mucho cuidado de que no se nos empapara la cámara, tomamos la mejor fotografía que pudimos…vamos una cacota!!


El pobre Javi, que  como podéis ver se caló hasta los huesos fue el primero en encontrarse fatal, así que decidimos que nos llevara a la medina para ir a tomar un te caliente en algún sitio para ver si entraba en  calor. La medina Fez el Bali es la mayor de las dos de la ciudad, se encuentra entre las murallas de la ciudad antigua y sus laberínticas calles representan la mayor zona peatonal del mundo y uno de los mayores emplazamientos medievales que se conservan por lo que en 1981 fue declarada patrimonio de la humanidad. Paseando por sus calles, en las que no se veía ni un alma debido al mal tiempo, encontramos un pequeño restaurante que tenía un saloncillo con sillones y paramos ahí a descansar.

Con el tiempo Javi se recuperó, entonces bajamos a ver a las famosas curtidurías de Fez. Para llegar hasta ellas, hay gente local que se dedica a la captación de turistas, te llevan a una tienda, desde la cual, en su azotea se ve todo el tinglado a cambio de que o bien les des algo de dinero o por lo menos atravieses su tienda por si con un poco de suerte compras algo. Lo primero que llama la atención es que te ofrecen una ramita de menta y dices tu…¿y esto para que lo quiero? pues después te das cuenta, una vez que te asomas a la terraza y el terrible hedor a putrefacción te inunda eres consciente de lo valioso que es ese pequeño obsequio, jejeje

Allí ves como multitud de gente trabaja secando las pieles, lavándolas y preparándolas para posteriormente teñirlas una vez curtidas. Tienen un montón de cubetas de ladrillo enormes con todos los colores a base de tintes, supuestamente naturales, para darle color a las prendas.

La verdad es que es un trabajo bastante duro, ya no por tener que soportar durante las largas jornadas laborales ese espantoso olor, sino porque pese a la naturalidad de los productos usados, hay también agentes químicos que usan y que son totalmente nocivos a la larga para la salud. Allí en la terraza mientras te muestran todo, te van contando unas nociones básicas de todo el proceso, y una vez terminada la visita ya puedes entrar a la tienda.

Después de un par de horas por la medina, constantemente acompañados por la lluvia, decidimos ir a la ciudad nueva a comer algo y ya rondando las 17h fuimos paseando a la estación de trenes ya que en una hora salía el nuestro tren hasta Tanger.  La verdad que el tren estaba muy bien, puntual, cómodo y rápido, nada que ver con los indios. En unas 3 horas llegamos a la estación central de Tanger. Donde nada más salir nos dimos cuenta de que eso era otra cosa, detrás se habían quedado Marrakech y Fez y   nos encontrábamos en una ciudad que nada tenía que ver con estas, casi podría confundirse con una ciudad española, y es que con razón la llaman la puerta de Europa. Para nosotros solo era un lugar de descanso antes de la vuelta, aunque a la mañana siguiente pudimos sacarle algo de jugo antes de coger nuestro vuelo a casa… pero esto, por supuesto tendrá que esperar.

Los dispersos

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