Jemaa el Fna, la plaza sonámbula de Marrakech

En solo un par de horitas de vuelo desde Madrid nos encontrábamos ya en Marrakech, y todo por solo 25 euros por persona. Aterrizamos alrededor de las 15h y nada más pasar el control nos pusimos en marcha con el regateo. Necesitábamos rápidamente un taxi para que nos llevara a la única referencia que teníamos de la zona, la  plaza “Jemaa el Fna” en el centro de la Medina.

Atardecer en Jemaa el Fna 

En este viaje no íbamos solos, contábamos con dos compañeros idóneos para pasar una aventura en Marruecos, Sergio y Miriam, la pareja que conocimos en Vietnam…y es que si Mayoral hace amigos, Viajar ni te cuento!!!
En solo 15 minutos de coche y por solo 10 euros (entre los 4) estábamos ya en la plaza y comenzaba la aventura!!! Esta vez, como muchas otras, no teníamos ningún plan, solo sabíamos que nuestro vuelo de regreso salía desde Tanger (a unos 600km de Marrakech) dentro de 5 días y teníamos mucho por disfrutar.

Puesto de especias en la Medina

Nos adentramos por la plaza Jemma el fna y ya se podía percibir el ambiente, al ritmo de los tambores y bajo un aroma a frutos secos y especias, nos sentíamos en un mundo diferente y apenas a un par de horas de casa.
Además la boca se nos hacía agua con el olor a la comida marroquí, ya que estaban montando ya los puestos restaurantes en la plaza para cenar.

El primer objetivo que teníamos que alcanzar era buscar hotel, allí a las 17.30 anochece, con lo que ya poco faltaba y todavía no sabíamos donde íbamos a dormir. Nos encontramos a unos turistas y les preguntábamos que si tenían el hotel cerca de la plaza y efectivamente un Riad muy limpio y a solo 5 minutos andando de la plaza. Entramos para preguntar si había disponibilidad pero no había nadie regentandolo, pudimos verlo por dentro porque estos turistas tenían la llave, pero como no había nadie decidimos tomarlo como referencia y mientras tanto ir a ver otros por la medina.

En todos los hoteles que preguntamos o bien eran algo caros o estaban completos, con lo que después de una hora andando volvimos para ver si había venido alguien ya al otro hotel. Nada!! llamamos a la puerta y nadie contestaba. En la pared había un teléfono, pero claro si llamábamos con el móvil nos iba a costar una pasta así que  a una mujer local le preguntamos que si podía hacer la llamada y nosotros se la pagábamos y así lo hizo, consiguió hablar con el tío del hotel, el cual dijo que venía enseguida y muy amable la señora no nos cobró nada.

Regateamos la habitación de matrimonio por 30 euros por pareja con desayuno, sabíamos que en Booking era algo más barata, pero bueno…no estaba mal el precio que esto no es Asia y estabamos en un Riad en plena medina, así que dejamos las maletas y nos fuimos ansiosos a disfrutar de nuestra primera noche en la plaza, donde nos esperaban infinidad de puestos para cenar, así que ya solo quedaba decidirse en cual mientras los ganchos de los puestos trataban de llamar tu atención y convencerte de que cenases en su sitio.

Los puestos de la Jemaa el Fna 

Finalmente, pese a que  hay multitud de restaurantes, la variedad escasea ya que todos ofrecen prácticamente lo mismo y al mismo precio, así que nos decidimos por uno en el que el relaciones públicas era muy gracioso y decía que se llamaba Javier Bardem, y la verdad es que el parecido tampoco estaba mal, jeje

De Iª a Dª (Sergio, Ally, Javi, Miri y “Bardem”)

Allí ibas eligiendo lo que querías comerte y te lo hacían a la brasa. Esa noche cenamos lo típico, pinchos de pollo, unas especies de tortilla de patatas rebozadas, tortas de almendra, ensalada y otras cosas típicas de la región. La política de allí es que te suelen invitar a las bebidas en casi todos los lados y respecto al precio total, sueles salir por unos 5 o 6 euros por persona, tirado!!  Estaba todo bastante bueno y una vez ya cenados dimos una vuelta por la plaza y la medina, comprando algunos frutos secos y dátiles en los puestos y disfrutando del folclore popular en la plaza donde se sucedían los grupos de gente tocando, cantando, pintando con henna o vendiendo artesanía.

Grupo de gente tocando en la plaza

La verdad es que “Bardem” nos orientó bastante sobre lo que hacer y donde ir durante nuestra estancia en Marrakech, lo principal que nos dijo es que no fuéramos al desierto porque al ser Noviembre nos íbamos a quedar helados por la noche al dormir en una Jaima y nos recomendó ir a un pueblo pesquero llamado Essaouria que estaba a tres horas de autobús además de ir a visitar lo más típico de Marrakech.

Lamparas en la plaza

Después de un paseo para bajar la cena nos fuimos a dormir y decidimos que al día siguiente bien pronto por la mañana nos iríamos en un bus al pueblecito recomendado por nuestro nuevo amigo.

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