Marruecos día 2: Excursión a Essaouira

Nos encaminamos pronto por la mañana hacia la estación de Supratour, para ir en autobús a pasar el día en Essaouira. Nos llevó un taxi por unos 5 euros y en tan solo 20 minutos ya estábamos tranquilamente sentados en la cafetería con los billetes comprados para el primer bus de la mañana que salía para la costa. Los billetes nos costaron 10 euros por persona y trayecto y la verdad es que los buses eran de bastante calidad, limpios, cómodos y modernos. En 2 horas estábamos ya en la playa con todo un día por delante para disfrutar del solecito y de la brisa marítima.
Essaouira, tambíen conocidad como Mogadur por su antigua denominación portuguesa, es una ciudad marroquí situada en la costa oeste de Marruecos. Con sus 70000 habitantes, su medina fue catalogada por la UNESCO, como patrimonio de la humanidad en 2001. Essaouira se caracteriza por su artesanía, su cultura y tradición marroquí, una mezcla que encandila a cualquier turista que la visite.

Lo primero que hicimos fue recorrer el paseo marítimo, que es bastante amplio y está decorado con baldosines que marcan la esencia del país. Al ser viernes,  la playa estaba bastante llena de gente local disfrutando del tiempo libre.
Allí ofrecen bastantes actividades turísticas, como dar un paseo a camello o a caballo por la playa o  practicar surf, bodyboard y demás actividades acuáticas, ya que es una de las zonas más surferas del continente africano.Pero también se puede entretener uno bastante por su cuenta ya que el lugar está lleno de rincones que poder visitar. Lo primero y más característico de la zona es la Squala du porte, una edificación similar a la torre de Belén, debido a su influencia portuguesa. En 1506, los portugueses construyeron allí el puerto, la torre  y algunas fortalezas, que fueron utilizadas como  moradas para los piratas, donde los cuales sembraron el terror, cuyo recuerdo se mantiene a través de las numerosas leyendas que se relatan por la zona.
Sqala du Port

Después continuamos nuestro paseo por el puerto pesquero,  el cual tiene una romántica apariencia predominando el color azul. Una increíble paz inunda este lugar, donde el sonido de las gaviotas amenizan el silencio.El color azul, según cuentan los pescadores de la zona es utilizado para engañar a las sardinas, y así  conseguir una mayor cantidad de peces en sus redes.

Allí es muy común la pesca artesanal, donde utilizan técnicas tradicionales mejoradas con algo de desarrollo tecnológico. Después de la faena diaria, se reúnen todos los mercaderes para vender sus capturas del día a los pequeños comerciantes de la zona, con lo que puede ser de gran interés dar un paseo por el puerto y ver como negocian entre ambas partes.
Es una tradición sentarte a degustar una fantástica mariscada en los pequeños puestos-restaurantes cercanos al puerto, donde te ofrecen una gran variedad de pescados y mariscos a la brasa. Si tienes una gran capacidad de regateo, por muy poco dinero puedes disfrutar de una buena comilona, eso sí, requisito imprescindible buscarse luego un lugar donde poder echarte una buena siesta!! 😉
Aun recuerdo la cara que pusieron los cocineros cuando vieron todo lo que nos íbamos a comer entre los cuatro, exactamente todo lo que podéis ver en la bandeja que está sujetando Javi en la foto. Se quedaron mortalmente alucinados, incluso llegando a preguntarle a Sergio por lo bajo, que si nosotras (Miriam y yo) eramos de buen comer, ya que pensaban que era imposible que nos comiéramos todo eso. Pero….así fue!!!, se equivocaron totalmente porque puedo aseguraros que tan solo nos sobró medio salmonete!!! y eso que el pescado iba acompañado de dos platos de ensalada, dos platos de patatas fritas, una barra y media de pan (de la cual sobro solo un piquito), jajajaja!!! y de 4 bebidas obsequiadas por la casa, Al irnos nos despidieron encantados que volviéramos cuando quisiéramos  ¡¡Claro, como no!!nos dejamos 12 euros por persona en comida, con lo que solo les faltó hacernos una placa monumento al cuarteto más glotón de todo Madrid!!!!
Con las panzas hasta arriba nos fuimos a dar una vuelta por la medina para bajar la comida. En el interior de la antigua ciudad amurallada se encuentra el antiguo barrio judío (Kasbha y el Mellah) dejando un encanto especial con sus estrechos pasadizos, sus fachadas decoradas con bonitas puertas y ventanas, lo que mantiene su belleza y estructura medieval en todos y cada uno de sus misteriosos rincones.
Sus calles han sido escenario de numerosas películas ambientadas en aquella época dada su buena conservación.
Subiendo un poco atravesando sus laberínticas calles llegas a la muralla, donde los cañones españoles y portugueses protegen toda la zona, representando y recordando el colonialismo de Africano. Es denominada comúnmente como la ciudad del viento, ya que impresiona ver como las fuertes olas golpean una y otra vez contra la muralla debido a las enormes y sonoras ráfagas de viento que se pasean a sus anchas a través de sus almenas. Prueba evidente de este fenómeno atmosférico también son las infinitas bandadas de gaviotas que adornan los maravillosos islotes de Mogador.
Ya una vez recorrida la zona, aprovechamos para comprar algún recuerdo para la familia. Allí comercializan con todo tipo de cosas, cerámicas, maderas talladas, ropas y complementos en piel, zapatos, especias, cuadros….con lo que algo encuentras seguro y a buen precio!!
Al volver a casa tuvimos un pequeño percance, ya que perdimos el autobús de las 15:30 y el siguiente no salía hasta después de dos horas. Como ya no teníamos que hacer nada y ya lo habíamos visto todo, decidimos ir a la otra estación de autobuses, que está a unos 15 minutos andando a intentar coger otro que saliera más temprano. Efectivamente cogimos uno que estaba a punto de salir, nos costó solo 8 euros por persona…pero vaya autobús!! parecía de la posguerra, sucio, maloliente y asqueroso, pero bueno!! no nos quedó otra que apañarnos así todo el camino. Este autobús nos dejo en la estación principal de Marrakech, donde aprovechamos para preguntar precios y horarios de autobuses hacia nuestro próximo destino, Fes.
Con las expectativas del día cubiertas y con los deberes hechos, nos fuimos tranquilamente a dar una vuelta por la medina, cenar y relajarnos un poco, tarea casi imposible entre el ajetreo de la plaza Fna.
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