Beijing día 2. Ruta de Templos y Parques

Después de un merecido descanso para paliar el agotamiento tras el largo viaje con escala en Moscú y el primer día pateando Beijing, sobre las 7:30 nos pusimos en camino. Al Salir a la calle y ver como el smog, mezcla de niebla y contaminación característico de la capital china, era todavía muy denso nos decidimos por arriesgarnos y dejar para los dos días posteriores el plato fuerte del viaje. Así pues, nos fuimos a recorrer sitios menos turísticos como templos menores o parques de la capital, con la esperanza de que nos saliera bien la jugada y los días siguientes pudiésemos ir a la Ciudad Prohibida o la Gran Muralla.

La jugada nos salió redonda como veréis en las próximas entradas, pero no nos anticipemos… sigamos con el relato de este día en el cual fuera de los típicos puntos turísticos de la capital conocimos diferentes corrientes religiosas en China.


Moverse por la capital China es muy sencillo, el metro es una gran red de conexiones de todos los lugares de interés de la zona y si alguno por casualidad se nos escapa, por solo un euro es fácil desplazarse a donde uno desee. Nosotros nos dirigimos hacia el templo de la pagoda blanca o templo Miaoying cerca de la parada Xizhimen de la línea 2.

El templo es de la dinastía Yuan y adquiere dicho nombre por albergar una de las pagodas blancas de estilo lamaísta o budista tibetano más conocidas de la zona. Tras pasar la entrada hay un patio rectangular característico de los templos en china y varios pabellones con tallados de buda y dharmas budistas. en uno de ellos hay además cientos de figuras de buda. Al final del todo está la estupa de 56m de alto alrededor de la cual los fieles daban vueltas ofreciendo sus plegarias.


Tras un rato visitando los diferentes pabellones nos fuimos de nuevo al metro en dirección al templo taoista conocido como el templo de la nube Blanca fundado en la dinastía Tang. Este templo es sede de la asociación Taoista de China y alberga en la actualidad a una comunidad de jóvenes monjes orientadores sobre la mejor forma para conducir al pueblo chino. Por la entrada al templo tuvimos que abonar 10 yuanes, precio que quizás ahora haya aumentado algo. 
Al igual que el anterior tiene orientación Sur-Norte, con la entrada e el sur presidida por un gran arco tras el cual sigue un patio con un gran incensario donde los fieles realizan sus oraciones. Hay cinco pabellones principales además de salas en los laterales todos ellos con diferentes deidades talladas en madera de la dinastía Ming. Al final del todo, encontrareis un pequeño jardín.
Continuamos después, esta vez dando un paseo de poco más de un kilómetro, hacia el Templo Tianning o templo de la paz celestial . El templo, esta vez de religión budista, se caracteriza por una pagoda del siglo 12 de 13 pisos en 59 metros de alto. Su base es octogonal y está decorada con bonitos tallados en piedra. El templo estaba en obras pero se podía entrar… además gratis. 
Nuestro próximo destino era el Taorating Park, uno de los parques más bonitos de la capital. Es muy recomendable visitarlo en estaciones templadas ya que tiene un lago en el que se puede dar un agradable paseo en barca. Nosotros por la época en la que fuimos no pudimos, ya que estaba totalmente helado, estábamos ya en invierno, pero el tono nublado le daba un aspecto místico que quizás hizo que nos enamoráramos más de él.
La naturaleza es muy valorada por las personas orientales, su idiosincrasia les hace mantener todo limpio y en buen estado con lo que es una auténtica gozada pasear por sus caminos entre los sauces y los pabellones, destacando el más famoso, el Taoran Pavilion.

El cansancio y el frío empezaban a pasar factura así que aprovechamos para comer algo cerca del parque Camino del templo del Cielo. Entramos a un restaurante de noodles donde pedir la comida se nos hizo complicado y tuvimos que fiarnos de las fotos. Acabamos comiendo unas sopas de noodles con tofu o algo así cuando lo que pensábamos al pedirlas es que era carne de cerdo, y mira que insistimos con onomatopeyas al camarero pero nada. En esta ocasión nuestra chuleta con frases chinas nos falló!
El paseo hasta el parque del templo del cielo se hizo más largo de lo que pensábamos sobre todo teniendo en cuenta la pateada que llevábamos ya encima y es que en Beijing las distancias engañan. Llegamos a la entrada del parque del templo y continuamos caminando. Eran casi las 5 de la tarde cuando empezamos a recorrer este parque de unos 1.5Kmx1.5Km de tamaño en cuyo corazón se encuentra el templo del cielo, más que famoso desde su construcción bajo la dinastía Ming por ser donde el emperador daba las gracias por las cosechas cada otoño.

El problema es que cuando llegamos ya no podíamos entrar al templo porque estaban cerrando y tuvimos que conformarnos con verlo desde fuera entre la densa niebla. Sin tiempo para decepcionarnos, continuamos hacia la salida del este del Parque donde nos encontramos con el Mercado de la Perla… y allí que nos metimos a regatear un poco despúes de tantos templos y tanto andar.
Este mercado está lleno de puestos desde electrónica hasta productos de belleza, ropa o calzado donde cualquier transacción va caracterizada por un arduo regateo. La verdad que pasamos un buen rato y nos llevamos algunas cosas de recuerdo. En la última planta se encuentran las joyerías donde las perlas son las estrellas.
La noche era ya cerrada así que decidimos hacer un último esfuerzo y nos fuimos en metro hasta el centro olímpico al norte de la ciudad donde nos esperaban el Estadio olímpico del nido y el Cubo.

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