Bali, Trekking entre arrozales en Belimbing

La segunda mañana en Bali nos despertamos con el canto de un gallo. Abrimos el balcón y salimos a dar un fuerte respiro mientras flipamos con los arrozales que por la noche únicamente podíamos imaginar. Desde debajo de la misma habitación, empezaban varios bancales que se mezclaban con palmeras y demás arboles tropicales. Por esa época el arroz ya había sido recogido en Belimbing pero aún así era un paisaje muy diferente a lo que estamos acostumbrados.
Después de un buen desayuno nos pusimos en marcha y comenzamos el trekking. Salimos de la zona del hotel y nos adentramos por la jungla. Íbamos con Sandra (nuestra guía), la cual nos iba contando cosas sobre la fauna y flora de la zona mientras caminábamos. Lo primero que nos encontramos fue un terreno totalmente tropical, con sus frondosos bosques de árboles enormes de hasta 20 metros, con palmeras cocoteras, helechos, bananos… era todo muy verde y húmedo y lo mejor de todo es que había un microclíma fresco debido a la gran sombra que proporcionaba tanto follaje.
Fuimos bajando por los barrizales y cruzando riachuelos y ya según íbamos profundizando dentro de la jungla fuimos encontrando café, piñas, cacao y otros alimentos típicos de la zona.
Sandra nos contó como hacían el chocolate dejando los granos secar al sol y es cierto que cuando acabamos el treking nos fijamos que por la carretera había mantas llenas de cacao para secar. Que había varios tipos distintos de grano de café, el normal, el arábico… y que los locales de la zona luego lo molían en sus casas una vez tostado.

Una vez atravesado el bosque tropical salimos justo a los arrozales, eran km y km de terrazas escalonadas de cultivo de arroz que a parte de proporcionar toneladas de alimento hacían un paisaje espectacular. Perfectamente adaptados a la orografía del terreno y con un complejo sistema de irrigación, lo que para nosotros eran riachuelillos durante el treking, eran canales y canales que permiten mantener los bancales inundados con la cantidad de agua que el arroz requiere en sus diferentes momentos. De fondo, el volcán Agung el mayor de Bali.

El arroz una vez recolectado lo almacenaban en casetas, donde una vez ya seco, manualmente sacaban el grano de la espiga. Estuvimos en una de las casetas y sacamos un matojo que todavía no había sido vaciado, lo sacamos nosotros y lo comimos, era duro y quizás un poco más pequeño del que compramos en los supermercados. Sandra nos comentó los diferentes tipos de arroz que cultivan, como el negro que se utiliza para los postres o el rojo, que contiene mayor cantidad de vitaminas y proteínas por lo que lo utilizan para alimentar a los niños.
Nos pusimos otra vez en marcha, recuerdo que además  hacía un tiempo perfecto, totalmente soleado con lo que podíamos ir perfectamente disfrutando del paisaje y tomar alguna fotografía.

De  repente un hombre que estaba cortando cocos casi nos da con uno en la cabeza porque cayó muy cerca de nosotros, nuestra guia se enfurruño un poco con él, diciéndole que tuviera más cuidado, entonces en compensación bajo de la palmera y nos regaló uno, el cual partió por la mitad allí mismo con un cuchillo enorme y nos lo dio a beber.

Era un agua muy dulce y estaba fresca dado la gruesa capa que tiene mantiene la temperatura. Es impresionante como los cogen, suben descalzos hasta más de 10 metros que mide la palmera y van escalando con los pies y las manos como si fueran monillos, una vez ariiba los cortan y los van dejando caer al suelo a su antojo. Son tan duros que no se rompen ni para atrás..pero eso sí, como te caiga en la cabeza te la abre!!! Una vez descansados le dimos las gracias y continuamos ya de regreso al hotel, pero esta vez no fuimos por la jungla sino por otro camino.

Fue un trekking muy cortito, a penas un par de horas pero la verdad es que estuvo bastante bien, contando además que era el primero de este tipo  que hacíamos en nuestra vida.

Salimos justo a un sitio, no recuerdo bien si era un hotel, una casa o un restaurante…pero nos enseñaron allí unos murciélagos que eran gigantes y super majos, parecían ratas enormes aladas. Nosotros no llegamos a verlos con las alas desplegadas, pero dicen que miden en total más de un metro de ancho cuando las abren.

Estuvimos dandoles de comer coco y acariciandolos. Tenían las alas super finas y suavísimas, las cuales terminaban con un dedo con una uña larguisima. Cuando te sentían (porque son ciegos y no te pueden ver que tenías comida a  su lado, te la cogian con el ala y daba mucha impresión.
Este tipo de animales suelen ser la mascota de bastantes locales, el único problema es que pueden transmitir la rabia, como la mayoría de los perros de la zona. Aprovecho para hacer una comparación respecto al concepto de mascota que tenemos en el occidente con el que tienen allí en Bali, allí, la gente de la isla tienen perro como animal de compañía, pero no existe la responsabilidad de darles de comer, sino todo lo contrario, su cultura establece que sea el propio animal el que se sostenga por si mismo buscando alimento por las zonas cercanas a la casa donde viva.

Volvimos al hotel a medio día con las zapatillas llenas de barro y acalorados así que fuimos a descansar a la piscina antes de comer para recargar las pilas y continuar el viaje por la tarde.

Salimos después de la comida hacia el norte de la isla donde pasaríamos nuestra segunda noche en Bali. Por el camino aprovechamos para parar en uno de los pocos templos budistas de la isla,  pocos porque en Bali la religión mayoritaria es el hinduismo, a diferencia de el resto de Indonesia donde se impone el islam. Comparado con los templo budistas de Bangkok poco tenía para asombrarnos pero estuvo sobre todo gracioso ponernos por primera vez un sarong, obligatorio desde aquel momento en cualquier templo al que entraramos. El Sarong es un trozo grande de tela habitualmente de  rayon del que existen muchas formas para fijarlo al cuerpo, sobretodo según seas hombre o mujer. Para atarlo suele usarse o los propios lazos que tenga la pieza o sino con ayuda de un cinturón o imperdibles.  

Continuamos hacia la costa norte de Bali pasando de nuevo por grandes arrozales, algunos con el arroz con el arroz recién plantado y otros a punto de ser recogido. Aprovechamos para hacer alguna foto, incluida una panorámica de un valle.

Llegamos a Lobina poco antes del atardecer, donde teníamos una villa para nosotros en el Hotel Puri Bagus Lobina. Una vez acomodados en nuestra villa, aprovechamos y nos fuimos a una de las camas balinesas a ver el atardecer. Fue genial, muy naranja, pero la verdad es que pocas veces las nubes te dejaban disfrutarlo. Ya más tarde, un rato antes de la cena nos fuimos a darnos un  baño en la piscina infiniti del hotel.

Antes de ir a cenar llegaría otro momento visitante en nuestra habitación, jajaja. Y es que había dos gekos en el techo y a Ally le dio miedo que mientras dormíamos se nos pudieran caer encima así que toco avisar de nuevo al personal del hotel que mientras cenábamos se encargó de sacarlos. Al final nos fuimos acostar muy contentos por el día que habíamos pasado y pensando que al día siguiente nos tendríamos que levantar a las 5 de la mañana pero merecía la pena… seguir atentos a la próxima entrada para descubrirlo.

4 Comments

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Leer entrada anterior
Video Resumen India

Vídeo resumen de nuestro paso por el Norte de India. Conocer Nueva Delhi, Rajasthan, Agra y Varanasi fue algo increible...

Cerrar