Visitando a los hombres de la selva en Sepilok, santuario de orangutantes

El orangután es uno de los seres vivos más parecidos al hombre y con los cuales compartimos más del 97% de ADN. Estos enternecedores primates de color rojizo ,cuyos brazos y piernas son tan largos y similares  que apenas se pueden distinguir, son una especie endémica de las islas de Borneo y Sumatra, en las cuales pese a ser los mayores simios del continente asiático se encuentran cada día más indefensos ante la crueldad humana. 

Víctimas del mal llamado desarrollo humano, los orangutanes ven amenazado su habitad por la plantación extensiva de palmeras para la industria y derivados del aceite de palma, lo cual les hace tener que desplazarse en busca de un alimento cada vez más escaso. Y como si esto fuera poco, las crías y madres deben de evitar el continuo acoso de los furtivos de los poblados de la jungla, que suelen capturar a los bebes para acometer la atrocidad de tenerlos como mascota. 


Ante estos despropósitos de la naturaleza humana hay que destacar la misión que se lleva a cabo en lugares como el centro de rehabilitación de Sepilok, un santuario de orangutanes en el que se desarrollan una encomiable tarea con estos entrañables animales pues los recuperan de las manos de sus captores y reeducan para que vuelvan a ser independientes y puedan volver a la jungla. Esta tarea no es nada fácil pues los orangutanes al igual que los humanos desarrollan sus habilidades durante su crecimiento, y os podéis imaginar que verse encerrados en una jaula les mengua el desarrollo de las mismas. En el centro junto a otros más avanzados van aprendiendo a trepar y saltar, a interactuar entre si y a olvidar su tortura e independizarse del cruel ser humano.


El centro se puede visitar durante las horas de alimentación de los orangutanes, que tienen lugar todos los días a las 10:00 y las 15:00. Para llegar a el centro se pueden coger los buses 14 o 32 que salen desde Sandakan cada 30min y que por 5 rm/persona os llevan en unos 45 minutos. Solo el bus 14 llega al centro de orangutanes mientras el 32 os deja en Sepilok junction (como a 1km de distancia) de todas formas preguntar antes de subir. En el mismo centro hay una cafetería con precios nada caros (los dos comimos por 23 rm) y una consigna gratuita para dejar las mochilas pues no se puede pasar con nada salvo la cámara. Antes de pasar a os recomendamos que veáis un breve vídeo de 15 minutos que explica todo en detalle y que proyectan en una sala justo al lado de la consigna. 



Cuando paséis durante el feeding time, llegaréis entre los arboles caminando por una plataforma elevada hasta la zona de observación. No os agobiéis por coger sitio entre los turistas de foto, pues cuando llegue el momento veréis ir llegando a los orangutanes por las cuerdas apenas a algunos metros sobre vosotros. Las escenas son enternecedoras y sus caras son super expresivas.
Fue impresionante verlos llegar por fin, pues en kinabatangan no pudimos ver ninguno así que teníamos muchas ganas.


Nosotros fuimos a las 15 horas al volver de nuestros días Kinabatangan y como os decimos, lo mejor es esperar a que los turistas se vayan yendo saciados de fotos. Como todo animal los orangutanes son jerárquicos y en nuestro caso gran parte del tiempo lo pasaron comiendo dos machos más dominantes que cuando se dieron por satisfechos con el festín de fruta dejaron la plataforma para que el resto diera cuenta de la fruta que quedaba. 


Por aquel momento ya quedábamos pocos visitantes y pudimos disfrutar mucho mejor de como llegaban nuevos orangutanes a la plataforma. Nos quedamos tanto que nos tuvieron que echar literalmente junto a otra pareja . Conforme recorríamos la plataforma de madera hacia la salida una pareja de orangutanes parecía que quería venirse con nosotros o cerciorarse de que nos íbamos ya por fin y les dejábamos tranquilos, tanto es así que llegaron con nosotros hasta la misma puerta llegando a estar a poco más de un metro de distancia. 

Cuando salimos comprobamos como los dos se escapaban por los tejados hasta llegar al de la cafetería que hay en la entrada. Desde allí se las apañaron para bajar y aprovecharse de un turista despistado al que le robaron un zumo, jajaja que cara se le quedó al pobre. Enseguida volvieron a subir al tejado lo abrieron y se lo bebieron a porrón… fue muy divertido.


En la zona alrededor del centro hay varios hoteles para alojarse incuso uno gestionado por Uncle Tan. Nosotros solo estuvimos de paso a la vuelta de Kinabatangan así que no os podríamos recomendar. 

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